domingo, 8 de noviembre de 2009

Juego en la luna:


Me gustaría tener un trapecio en la luna.

Que cuelgue de ella, de su forma de cuna.

Y que con cada nueva figura alcance una estrella.

La cual pueda guardar para regalar cuando vuelva.


Me gustaría balancearme en mi trapecio en la luna.

Y desde arriba observar que mis problemas se esfuman.

Y con cada movimiento una estrella empujar.

Para que desde la tierra tu puedas desear.


Feliz columpiarme y de la luna aprovecharme.

Pensar que la noche puedo iluminar.

cuando dejo a mi alma ser libre de soñar.

Mirarte desde arriba y tus sueños velar.

Alumbrar tus pesadillas

Que se conviertan en fantasías.


Quisiera tener un trapecio en la luna.

Donde nadie me pueda alcanzar ni obligarme a bajar.

Ser ángel, pichón, estrella y la luna acariciar.

Saber que me esperas siempre cuando te preparas a soñar.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Zoom:


La mendiga hambrienta que esperó sentada en la acera, con la cabeza entre las rodillas para tratar de disminuir el espacio vacío en el estómago, a que pasaras tú, y dejaras caer una migaja de aquello que se desprende de tus labios; aquello que no puedo llamar amor; que no sé si puedo llamar cariño -ya no sé qué es- en algún minuto pensé que lo sabía, ahora creo que se ha transformado en un poco de luz... para mi par de ojos ciegos.

Quisiera decirte tantas cosas, tantas que las palabras se me enredan en la boca, empujadas por un millón de sentimientos que subieron desde mi pecho, esta vez no enredados, sino que infinitamente extensos.

Quisiera pedirte abrieras los ojos, dejemos de estar dormidos; confesarte que el mundo se confabuló contra nosotros, y que sabía que la vida te traería de nuevo a mi destino.
Quisiera aclararte que sigo pensando en ti, y dejar de hacerlo con un suspiro.

Quisiera decirte, ¡gritarte! tantas cosas, y al mismo tiempo en que me expreso, ahogarme. Ahogarme con un mínimo de aire que espero entre en mis pulmones, ya que no respiro desde hace mucho tiempo, desde que el minutero se alejó llevándose el compás de tus pasos contra el cemento.

Y como en toda historia REAL de amor, la única palabra que logra configurara mi cerebro es este estúpido silencio. Deseo pararme frente a ti con un silencio absoluto, envolverte, penetrarte, y cuando estés harto de escucharlo resonar en tus oídos, callarlo todo con un beso. Que tus labios contra los mios no podrán seguir diciendo todo aquello que no nos decimos. Finalmete podremos comunicarnos desde los poros; desde los latidos que siguen pateando, a pesar de que los habíamos tirado al olvido.

Quisiera morderte las mejillas o despeinarte los cabellos, hacer cualquier cosa que te deje claro que dentro de mi vive una niña, y que se muere por jugar en tus sueños.

Quisiera expresarte lo que sentía, lo que negué y luego... seguí sintiendo. Subirme al escenario; entintar con mi silueta las páginas donde se empezó a escribir nuestro cuento, y en uno de esos fugaces momentos que Sábato a descrito, en donde tu túnel se cruza con el mío; donde los planetas se alinean cuando realmente están esparcidos; cuando se detienen en el viento los pétalos rebeldes de las flores -en uno de esos momentos que se vuelven fílmicos- harcele un zoom a tu corazón y al mío.

viernes, 23 de octubre de 2009

Que te quede claro


Voy a dejártelo claro desde ahora, ya me aburrí de los rodeos; de esperar que las horas pasen, y de mirara la nada, para no sentir todo lo que tengo adentro. Léelo y léelo bien, una y otra vez, que no quiero que se te olvide, y no pienso cambiar de parecer.


Me rehuso a recordarte con dolor, me niego a olvidar la alegría que me generó tenerte, aunque fuera un segundo, una hora, un día o un mes. El tiempo que el reloj quiso marcar como nuestro, no es más que eso -es nuestro- y como nuestro es mío, y como mio, no se lo voy a entregar al olvido; ni a la pena; ni a las lágrimas que se me acumulan en las cuencas para resbalar por mis mejillas. ¿Quién dijo que el dolor no se puede enfrentar con alegría? Son míos los recuerdos de mi cabeza.


¿Te ha quedado claro? Voy a sentir aquí y ahora lo que quiera sentir, no me importa que el mundo se empeñe en pintar nuestro lienzo de gris. ¿Y que si las palabras se me escapan aceleradas de los dedos? si de todos modos, los sentimientos se me arrancan traicioneros, y he decidido hacer algo con ellos. Me niego, me rehuso, no importa lo que los demás quieran. No recordaré nuestros momentos como flores marchitas; ni como hilos que me cosen el dolor al cuerpo; como el corsé que se me ciñe a la figura, más que para verme bella, para no dejarme respirar tranquila.


No quiero mojar los libros con las lágrimas que me caen al leer los poemas de Neruda, quiero usar las letras para estamparme las grietas de mis heridas, que ya no me sangrará más la piel, porque recuerdo tu voz acariciándomela con la suavidad de esos versos. Voy a escuchar una y otra vez las melodías que cantamos, y no dejaré que la sangre me fluya más despacio dentro, quedándose atascada en los acordes tristes, que me duelen por no tener tus ojos cantándolos a coro.


Prefiero tomar mi cámara y caminar por la acera donde dance llevándote de la mano; captar los lugares en que te sentaste a mi lado, e imaginar en el retrato, que tu aroma aún sigue impregnado.


¿Te quedó claro? Me rehuso a renunciar a ti y aceptar el dolor, me niego a sacarte de adentro mío, y caer en el estúpido juego del mundo, que no sabe recordar con cariño.


No volveré a ser la roca que antes fui, prefiero ser el río que fluye, que a veces cae o lo ensucian, pero que sigue corriendo cuanto quiere, y con sus gotas va dando vida, cuando se rebosa de alegría.

domingo, 18 de octubre de 2009

Músico

Con tus suaves manos como bailarinas.
El instrumento se vuelve un escenario.
Y las cuerdas se transforman en la pista.

Admiro como le sacas al tambor los latidos.
Como el ritmo se hizo tu sexto sentido.
Tu piel más que impregnar aroma impregna melodía.
Por tus venas corren compases de fantasías.

Músico insigne que pisaste esta tierra.
Hasta tus huellas son cantos en la arena.
Músico que creas acordes con una sola mirada.
Con una nota de tus ojos haces cantar mi alma.