miércoles, 7 de abril de 2010

Quédate


Vete... si tanto estás sufriendo vete lejos. Si tanto te duelen estas cuatro paredes, ándante ahora que puedes.

¡Corre! No quiero que sigas aquí llorando, no quiero que tengas que seguirlo soportando. Si tu corazón ama con locura, no lo agobies con mi sofocante cordura.

Vete si es que tanto te recuerdo aquella espina clavada en tu pecho, no quiero que me mires y me llores con un corazón maltrecho, si soy la viva imagen de tu sufrimiento: vete lejos.

Que en tu alma habita caridad pura, pero si hay algo que la vida me ha dicho con su cara más dura, es que a los hombres la palabra amor nos queda a mucha altura.

Lo único que diferencia a un dios de estos pobres seres inferiores, es que amar no es más, que la capacidad más diestra de sus corazones. Que al parecer el único paraíso que nos fue quitado, es el de amarnos como el verbo verdaderamente debe ser conjugado.

Ándante lejos, que el que ama es solo aquel capaz de morir, y para estos mortales ilusos, la muerte es lo que más los hace sucumbir.

Si hay algo que me asusta más que la muerte misma, es la idea de volver y no encontrarte en mi día a día, pero sino puedo amarte como Dios dijo que debo hacerlo, al menos puedo dejarte y evitarte un sufrimiento.

¡No sufras más! ¡Ándante! ¡Vete lejos!... O si quieres quédate... y recibe toneladas de mi amor imperfecto, que si no puedo amarte como es correcto, al menos te doy por completo mi amor torpe y terco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario