viernes, 3 de septiembre de 2010

Lo nuevo de Aronofsky


Darren Aronofsky es un director estadounidense con más de veinte años de trayectoria. Debutó en 1998 con su película "Pi, fe en el caos" y hoy en día vuelve a la pantalla grande con su nuevo trabajo titulado "Black Swan", y protagonizado por la excelente actriz Natalie Portman.

La trama:
Nina (Natalie Portman) es una bailarina de ballet con una gran obsesión por la perfección técnica, obsesión que toma el control de su cuerpo y su mente, y que la llevará a desvariar al verse amenazada por una nueva compañera que puede quitarle el papel protagónico.

Una Crítica:
"Fuerte, cautivante y siempre intrigante, además cuenta con una actuación de Natalie Portman que la eleva de una importante actriz protagonista a una gran estrella, que probablemente gane premios en un futuro cercano" David Gritten, diario Daily Telegraph. Dos y Tres críticas.


El Estreno:
Se pretende estrenar esta película en diciembre de 2010 en E.E.U.U, y en Febrero de 2011 en Europa, aunque no está fijada la fecha de estreno en Chile, podemos suponer que llegaría a nuestras pantallas entre el final del 2010 y el principio de 2011. Búscala en esas fechas en cines Movieland, Cinemark y Cine Hoyts.

En mi opinión:
Espero esta película con muchas ansias, ya que personalmente soy muy fanática de este director. Siempre me han impactado sus temáticas, y su excelente trabajo plástico y fotográfico. Por otro lado creo que Natalie Portman ya ha demostrado ser una gran actriz, y aunque me es difícil pensar en como llegará a superarse, se que no nos va a decepcionar con su trabajo, menos bajo la supervisión de este grande del cine.

Que no te lo cuenten, velo:
No te quedes sin ver el trailer de esta gran película para que te vayas preparando, y sorpréndete una vez más con Natalie.

Otros trabajos del director:
Prueba un poco de Aronofsky y disfruta con Pi, Requiem for a dream, The Wrestler y The Fountain.

¿Aún quieres más?:
Entra a http://www.requiemforadream.com/ a ver si no te enloqueces y te sumas a la locura por Darren A.

lunes, 16 de agosto de 2010

Volviendo a Baudelaire


Y me llegó áspero a las manos como salido de otra época, y cuando lo tocaba el polvo me opacaba las yemas. Dudé si en algún momento puse ahí tinta o si era solo tierra, eran mis raíces aferrándose donde pudieran.


Traté de pensar en él, pero se escondía en un resquicio de alma antigua, y para evocarlo tenía que escuchar música que me ensordecía. Su piel no me pertenecía, sus pensamientos no eran mis pensamientos, su sentir astillado fue limado de mis huesos hace mucho tiempo. Por eso decidí presentárselo a ella, hacerlo penetrar en ella (en mí), crear de dos... uno, y darnos cuenta que seguimos siendo la misma sangre. Pero ella está seca, con la sangre seca, con la tinta seca; y yo estoy desnuda, sin vestimenta, desvestida de ideas.


Y ya no estoy segura.... él ya no es el mismo, el título lo cambiaron, la firma no salió de mis manos. Y ya no se si soy el personaje o la autora (o si alguna vez fui). Si la máquina es una cosa o un alguien; mi propia extensión o un objeto aparte.


Nunca supe (nunca sabré) si yo derramé aquí mis ideas, o si son las ideas las que me derramaron en las hojas.


miércoles, 7 de abril de 2010

Quédate


Vete... si tanto estás sufriendo vete lejos. Si tanto te duelen estas cuatro paredes, ándante ahora que puedes.

¡Corre! No quiero que sigas aquí llorando, no quiero que tengas que seguirlo soportando. Si tu corazón ama con locura, no lo agobies con mi sofocante cordura.

Vete si es que tanto te recuerdo aquella espina clavada en tu pecho, no quiero que me mires y me llores con un corazón maltrecho, si soy la viva imagen de tu sufrimiento: vete lejos.

Que en tu alma habita caridad pura, pero si hay algo que la vida me ha dicho con su cara más dura, es que a los hombres la palabra amor nos queda a mucha altura.

Lo único que diferencia a un dios de estos pobres seres inferiores, es que amar no es más, que la capacidad más diestra de sus corazones. Que al parecer el único paraíso que nos fue quitado, es el de amarnos como el verbo verdaderamente debe ser conjugado.

Ándante lejos, que el que ama es solo aquel capaz de morir, y para estos mortales ilusos, la muerte es lo que más los hace sucumbir.

Si hay algo que me asusta más que la muerte misma, es la idea de volver y no encontrarte en mi día a día, pero sino puedo amarte como Dios dijo que debo hacerlo, al menos puedo dejarte y evitarte un sufrimiento.

¡No sufras más! ¡Ándante! ¡Vete lejos!... O si quieres quédate... y recibe toneladas de mi amor imperfecto, que si no puedo amarte como es correcto, al menos te doy por completo mi amor torpe y terco.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Cuestión


Hay algo en mí, algo aquí...
Algo que respiro, que oigo, que observo. Lo saboreo, lo camino, lo toco, lo digiero y lo siento. Está aquí todo el tiempo, haciéndome ruidos en el tímpano y el cerebro. Revolviéndome la saliva, los pasos, enredándome los dedos.


Me tiene, me captura, no me deja dormir; estoy inquieta y no duermo, y si duermo lo sueño, y si despierto como sonámbula lo sigo reteniendo.


Está en mi piel, la quema y luego a arañazos la arranca. Me toma, me sube, me baja, y me tira el pelo mientras me arrastra por el suelo. Me ahorca, me vuela, y me deja caer a un infinito con término.


Es como barro en los dedos, ácido en la garganta, puntas en las plantas. Y no me deja dormir, y si duermo, lo sueño. Y lo vivo y lo enfrento, le doy la espalda y me muero, suspiro por última vez y lo respiro de nuevo.

domingo, 7 de febrero de 2010

Amor Gramatical:




Si es que la vida se te va entre páginas


Que mi ser se transforme en mil palabras


Así seré de tu redacción la sustancia.




Sólo puedo calificarte con adjetivos positivos


Y tu cuerpo al mio le parece sustantivo.


Quisiera ser tan especial que no me encuentres sinónimo


y que el dolor te parezca mi más acertivo antónimo.




Deseo ser un verbo, una acción de tu latido


Con la segunda persona gramatical conjugado.


Para usted utilizó más de una preposición


ya que ante ti, contra ti, y por ti perdí la razón.




Si un día la pasión en las venas nos arde


saciémosla usando las preposiciones bajo o sobre.


Ya verás lo bien que rima tu alegría y la mía.


Como nuestra vida hace entonces una poesía.

viernes, 29 de enero de 2010

Es tan corto el amor y tan largo el olvido (Pablo Neruda)


Un mar completo, miles de kilómetros de distancia, un sin fin de nuevos paisajes que contemplar... y sigues anclado en mi pecho.


Mi cuerpo de sirena que respira, ya ni siquiera se consuela con nadar, ya que las corrientes que tratan de imitar tus caricias, no son las mismas que alguna vez tocaron mi silueta.


¿Cómo cultivar y olvidar en tierra ajena? ¿a dónde tengo que ir para alejarme de tu presencia? ¿de mi pesadilla? ¿de nuestra tristeza?


Un castillo, más de mil cuentos de princesas, incontables pasos he andado, y muchos caminos a mi espalda se entrecruzaron... en ellos se perdió nuestro destino...


Se que no eres más que el embustero que se atrevió hablar en mi hora más silenciosa, explicarme qué tan extenso y resistente es el hilo rojo, ¿qué tan infinitos son nuestros túneles? -A caso eres tú el que sabe: ¿qué tan corto es el amor y cuán largo es el olvido?-.


domingo, 10 de enero de 2010

Equipaje


Cada vez que elegía, metía y sacaba cosas de mi maleta me daba cuenta que tenía miedo, tenía miedo de llevar algo que fuera inútil para mi viaje, o de olvidar aquello que necesite sin remedio. Necesitaba saber exactamente que llevar, y en que cantidad, no quería empacar ni una lágrima de más, ni una sonrisa de menos.

Cada espacio es importante, y cada artículo debe ser certero, más cuando se viaja cargada de sentimientos, ya que de estos se necesitan muchos, y cada uno pesa un buen resto.

Todo parecía ir bien mientras preparaba mi bolso: mi cepillo de dientes por acá, mis gafas en este otro lado, en un bolsito mis aros, y bien enfrascado, todo mi espíritu aventurero.

Todo se veía perfecto, hasta que recordé algo que aún no había empacado -aún no guardaba las palabras que iba a necesitar- y el espacio que quedaba disponible en mi bolso de manos, se hizo insuficiente frente a la gran cantidad de vocablos viajeros.

El problema no era solamente la gran cantidad de palabras que sabía y que necesitaría, para describir, decir, y escribir todo lo que iba a sentir, lo que iba a ver y lo que iba a aprender en mi travesía. Sino que el espacio necesario aumentaba al doble, al pensar que necesitaba palabras en mi lengua natal, and all the words in english that i will need to speak with people in Europe, y no solo eso ¿Dónde iba a meter a mi regreso todas las palabras que aprendería en checo?

Decidí tomar medidas drásticas: no sólo necesitaba hacer espacio en mi maleta, sino también conseguir nuevas palabras, para no quedarme corta al momento de expresar todo lo maravilloso que pronto estaría viviendo.
En mi bolso de mano guardé las hojas de los árboles que más murmuraban cuando pasaba a su lado; los pétalos de flores que perfumaban con las palabras más coquetas, bellas y suaves; también empaqué algunas palabras que logré arrancarle al viento, y por si acaso, unos cuantos ladridos de mi perro.

Un bolsillo mediano de mi maleta lo dejé vacío, así podría guardar ahí todas las palabras nuevas que aprendiera en mis trayectos. Tuve miedo de que al mezclar tantos idiomas en un solo bolcillo, llegara aquí con palabras mitad en checo, mitad en francés y con el centro en italiano, pero prefería esta mezcolanza, a tener que volver a casa sin estas nuevas articulaciones mágicas.

Finalmente como no había más espacio, tomé todas las palabras que conocía, y me tejí con ellas un sombrero, una bufanda, unos calcetines y un chaleco, así me las llevo puestas y no me cobran sobre peso.

La Puerta


Podía sentir el frío de la calle llegando hasta mí. La luz del farol oxidado de la esquina se colaba silenciosa y débil en mi habitación oscura. Y ahí estaba yo de nuevo, con el mismo rostro pasmado de cada vez, mi cuerpo desairado acababa de caer encontrando bajo él la cama donde mil veces te soñé.

Con la mente entrelazada, y los pies desnudos husmeando entre las sábanas, desesperados buscando un poco de suavidad, un poco de distracción después de tu dura y punzante partida. Me tomó más de un minuto volver a la vida, no podría decirte cuantos segundos, porque estaba indescriptiblemente perdida. Y como primer acto de aquel que pone un pie en tierra nueva, estiré mi mano, deslizándola suavemente hasta tocar la almohada, quería usarla para cortar mi respiración acelerada; para derramar sobre ella el montón de sentimientos que otra vez, como tantas anteriormente, infestaban mi cuerpo.

Me sentí TAN predecible al notar que mi confesora nocturna seguía marcada con mi ebullición de sentimientos de la última noche, aún no se secaban las lágrimas que derramé por ti la última vez, y yo, como magdalena tonta y sumisa, estaba lista para reborsarla de nuevo...

Nunca antes me he sentido tan torpe, y al mismo tiempo, tan poco culpable; es que cuando el hilo danzante de aire callejero me subió por la columna vertebral, fue como si de repente toda mi tozudez quedara perdonada. El viento me llamó invitándome a levantar la mirada, y la luz del farol me dio justo en los ojos, permitiéndome ver la realidad: ahí estaba otra vez, en la misma posición que las últimas incontables veces, entre abierta, dejando entrar junto con el frío, tu esencia, tus palabras fácilmente arrojadas al viento, tu espalda que se encuentra a medio voltear cada vez que te marchas.

¿Y ahora qué harás? ¿Qué pasará cuando ella?... aquella que ya ni siquiera tiene nombre, ya que no es una, sino cualquiera que pueda cargarte lejos de mí... ¿Que harás cuando aquella se aleje otra vez de ti? ¿Vas a volver? ¿entrando fácilmente por la puerta que nunca te has dignado a cerrar? y yo al otro lado, con las llaves en la mano, los brazos alados y el corazón, como siempre, reparado con poemas vacíos y astutamente elaborados.

¡No es mi culpa! TU LA ABRISTE, Y NO LA CERRASTE NUNCA MÁS. Yo a media luz, tratando de empujarla con la mente, y poniendo el corazón entre la madera y el umbral.

La llave... tal vez la use, tal vez la tire en algún ataque, o tal vez me la trague. Por ahora, mi cuerpo pesa kilos de sufrimiento, y yo, de espalda al marco que cruzaron tus zapatos, dejo caer mi cuerpo sobre la tabla vertical que sepultará tu recuerdo, haciendo de una vez, lo que en un principio debiste haber hecho.